lunes, 23 de agosto de 2010

José María Díez-Alegría.


José María Díez-Alegría Gutiérrez (Gijón, 22 de octubre de 1911 – Madrid, 25 de junio de 2010 fue un sacerdote y teólogo ex jesuita español, perteneciente a la Asociación de Teólogos Juan XXIII.

NOTAS BIOGRÁFICAS Y ACADÉMICAS.

Nació en Gijón, Principado de Asturias, donde su padre era director de la sucursal del Banco de España.

Hermano de los militares Luis Díez-Alegría Gutiérrez y Manuel Díez-Alegría. Hijo de Manuel Díez-Alegría García y de María Gutiérrez de la Gándara.

En 1930 ingresó en la Compañía de Jesús y se ordenó sacerdote en 1943. Se licenció en Teología y se doctoró en Filosofía y Derecho. Fue profesor de ética en la Universidad de Alcalá de Henares desde 1955 hasta 1961. Luego fue profesor de Doctrina Social de la Iglesia en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma hasta 1972. Tras la publicación de su libro Yo creo en la esperanza, se exclaustró de la Compañía de Jesús, y se fue a vivir al Pozo del Tío Raimundo, junto con el Padre Llanos.

Residía –por una disposición especial del Padre Arrupe– en el colegio de los jesuitas de Alcalá de Henares.

Murió en Madrid la madrugada del 25 de junio de 2010 a la edad de 98 años.

RECONOCIMIENTOS Y DISTINCIONES.

1) Por Real Decreto 1671/2007, de 7 de diciembre, se le concedió la Medalla al Mérito en el Trabajo, en su categoría de Oro.

2) Hijo predilecto de Gijón.

Fue jesuita impenitente, obligado por los inquisidores del Vaticano a dejar la orden de Ignacio de Loyola por no aceptar silencios, componendas ni censuras. Pese a todo, nunca dejó de vivir en (y con) la Compañía de Jesús. "Soy un jesuita sin papeles", solía ironizar.

Exclaustrado de la Compañía de Jesús para evitar males mayores con el Vaticano, regresó un año después a Madrid y se fue a vivir a una chabola del Pozo del Tío Raimundo, la barriada en la que otro jesuita, el famoso padre Llanos, ex capellán de Falange y ex amigo del dictador Francisco Franco, llevaba practicando una radical teología de la liberación desde 1955. Alegría, cuyo sentido del humor y paciencia evangélica no tenían límites, se hizo imprimir allí esta tarjeta de visitas: "José María Díez-Alegría. Doctor en Filosofía. Doctor en Derecho. Licenciado en Teología. Ex profesor de Ciencias Sociales en la Universidad Gregoriana. Jubilado por méritos de guerra incruenta. Calle Martos, 15. Pozo del Tío Raimundo".

En el Pozo del Tío Raimundo Llanos y Alegría hicieron teología de liberación de la buena, a pie de obra, y entraron en la mitología popular. Su sensibilidad por las víctimas del sistema económico inhumano era ontológica. Una vez, en una sonada conferencia en la Cámara de Comercio de Madrid, Alegría dijo, ajeno a las consecuencias, que "la clase dirigente vive en situación de pecado". Díez-Alegría no cesó de proclamar su convicción de que si un socialismo de rostro humano es muy difícil, un capitalismo de rostro humano es imposible.

Cuando fue expulsado hace 37 años de la Compañía de Jesús por publicar 'Yo creo en la esperanza', Alegría vivía en Roma y era un bullicioso profesor de la Gregoriana, es decir, un pensador lanzado a la fama. Tiempos del postconcilio, aunque ya se vislumbraban nubarrones en aquella primavera eclesial. Díez-Alegría pide permiso para editar su libro. No ha lugar, le dicen. Y toma una decisión que cambiaría su vida. El libro aparece en 1972 en la editorial Desclée de Brouwer, de Bilbao y se vendieron 200.000 ejemplares en numerosos idiomas. Su salto a la fama fue fulminante. Quince días más tarde, el periódico más vendido en Roma, Il Messagero, y el más importante de EE UU, The New York Times, tronaban: "El best seller de un jesuita español aclama a Marx y ataca a Roma".

Díez-Alegría tardó poco en regresar a España y en "tomar la mejor decisión" de su vida, dijo más tarde. Se fue a El Pozo del Tío Raimundo, se quitó el bonete de jesuita, se pone la boina de cura y puso en práctica la teología que había enseñado en Roma. Cuando llegó a Madrid, el 24 de febrero de 1974, "una nube de periodistas le buscaba, como si fuera un famoso actor de cine", recuerda Pedro Miguel Lamet, su biógrafo (Díez-Alegría. Un jesuita sin papeles. Editorial Temas de Hoy. 2005).

A los 90 años, Díez-Alegría publicó la segunda parte de su famoso libro, esta vez con el título 'Yo todavía creo en la esperanza', pero en medio hay muchas otras obras de impacto, como Actitudes cristianas ante los problemas sociales (1967), Cristianismo y revolución (1968), Yo creo en la esperanza (1971), Teología en broma y en serio veras (1977), Rebajas teológicas de otoño (1980). La cara oculta del cristianismo (1983). ¿Se puede ser cristiano en esta iglesia? (1987) o Cristianismo y propiedad privada (1988). Él mismo se consideraba un miembro más de la Teología de la Liberación, orgulloso de que el padre Ignacio Ellacuría, asesinado por el fascismo clerical de El Salvador, Jon Sobrino o Gustavo Gutiérrez le considerasen "un viejo compañero". Sostuvo siempre que en el fragor de la injusticia que vive este mundo global no cabía otra cosa que el compromiso social.

Díez-Alegría tenía admiradores incluso entre los jerarcas del catolicismo porque era un cristiano irreductible, pese a sus sabrosas impertinencias con el poder. En eso se parecía a Jesús, el fundador cristiano, crucificado por decir lo que pensaba. En un mundo de eclesiásticos acomodados junto al poder político y económico, que apenas usan el nombre de Cristo porque prefieren las figuras tiernas pero pacíficas y melifluas de María, o la de los papas lujosamente instalados en la soberanía vaticana, Díez-Alegría aconsejaba humildad, volver a Cristo y menos papanatismo. "Hay que citar más a los Evangelios y menos al Papa", decía. En la última conversación con EL PAÍS proclamó que en unos veinte o treinta años se admitiría el matrimonio de los clérigos y, un poco más tarde, el sacerdocio de la mujer.

La jerarquía eclesiástica ha soportado la fama y la voz de Alegría con pasmo o pánico. Por ejemplo, el 28 de mayo de 1977. Ese día, EL PAÍS acogía en su primera página una gran fotografía del jesuita Llanos saludando puño en alto ante 60.000 personas reunidas en el campo de fútbol de Vallecas (Madrid). "El mitin comunista de ayer contó con dos protagonistas de excepción, tan dentro de la lógica de la historia de la Iglesia española como fuera de programa: los padres jesuitas Díez-Alegría y Llanos. El padre Llanos -en la fotografía- saluda, puño en alto, a su pueblo de El Pozo. De alguna manera viene a simbolizar el compromiso histórico de cierta Iglesia pasada dolorosamente del nacional-catolicismo al saludo de identificación marxista", decía el pie de foto.

Díez-Alegría contó más tarde que el padre Llanos tenía carnet del PCE y de Comisiones, aunque apreciaba más el segundo que el primero "cuando vio que no era oro todo lo que relucía en aquel idílico eurocomunismo". Él no. "Lo que yo era es hegelianamente anti-antimarxistas", explicó jugando con la famosa teoría del filósofo alemán sobre la tesis, la antítesis y la síntesis. "Yo no soy marxista, pero tampoco antimarxista. Me tomo en serio el marxismo. La crítica que hace Marx del capitalismo es válida. Nunca me leí El capital, pero sí otros libros suyos, y en mi libro Rebajas teológicas de otoño escribí un capítulo titulado Recuerdos a Marx de parte de Jesús en el que contaba que tuve un sueño en el que Jesús se me presentaba y me decía: 'Oye, y este Carlos Marx, del que tanto hablan escandalizados mis discípulos actuales, ¿qué me dices de él?'. Entonces yo le recitaba algunos textos de Marx, y después Jesús me decía: 'Mira, si ves a Carlos Marx, dale recuerdos de mi parte y dile que no está lejos del Reino de Dios. Pues ése era un poco nuestro marxismo".

Pese al temprano castigo por Yo creo en la esperanza, Díez-Alegría no volvió a tener problemas con el Santo Oficio de la Inquisición. Otros teólogos, por decir cosas menos valientes o menos fuertes, los han tenido. La explicación es que matizaron muchísimo, y que manejaban la Biblia con gran conocimiento. "Siempre había un Padre de la Iglesia que había dicho antes lo que ellos sostenían", dice Pedro Miguel Lamet, que trabajó muchas veces en El Pozo.

Tampoco tuvieron, ni Llanos ni Alegría, problemas con la severa dictadura franquista y nacionalcatólica, obligada, en cambio, a abrir en Zamora una cárcel sólo para curas. La explicación fue el origen de los dos protagonistas. Llanos era hijo de un general, y Díez-Alegría, de un banquero de Gijón, además de hermano de los tenientes generales Luis Díez-Alegría, jefe de la Casa Militar de Franco y ex director general de la Guardia Civil, y Manuel, ex jefe del Alto Estado Mayor del Ejército. Un día, el general Luis cometió una infracción de tráfico y el agente que le tomaba nota para la multa, al ver su apellido en el carné, le preguntó si era familiar del "famoso teólogo Díez-Alegría". Y no hubo sanción.

Además, cuando llegaron a evangelizar y, sobre todo, a prestar amparo y compañía a los chabolistas de El Pozo, los dos ya eran famosos por sí mismos, Llanos por artículos de prensa, y Díez-Alegría porque venía de Roma envuelto en un descomunal escándalo editorial. El sangriento dictador Franco recelaba castigar o reprimir cuando las víctimas podían recibir algún amparo internacional.

En la biografía de Alegría, Lamet cuenta anécdotas y sucesos deliciosos, que explican por qué fue Alegría fue un jesuita "sin papeles". He aquí una de las historias que contaba Díez-Alegría, con arrobo teológico, para armonizar con la fe católica su radical teología de liberación. Un catequista de mujeres adultas en Andalucía se topó con una joven muy pobre, casada y con hijos, que se había ido a vivir con un viejo.

-Mujer, tienes que volver, no puedes seguir con el viejo.

-Pues claro que sí, señorito. Pero es que el viejo se va a morir en seguida, y me voy a quedar con una casica muy apañada, me traigo a mi marido y a mis hijos, y problema resuelto.

-Pero, mujer, es que eso es contra la ley de Dios.

La mujercita, con convicción: "No, señorito, si yo con el Señor no tengo dificultad. Yo le digo al Señor: Señor, tú me perdonas a mí y yo te perdono a ti ["por tenerme tan pobre", matizó Alegría], y estamos en paz".

jueves, 5 de agosto de 2010

JOSE MARÍA VIGIL.


José María Vigil (Zaragoza, 22 de agosto de 1946) es un teólogo de la liberación. Claretiano desde 1964 y sacerdote católico desde 1971. Se naturalizó en Nicaragua y vive actualmente en Panamá. Es conocido por su actividad cibernética, sus servicios a la Asociación de Teólogos y Teólogas del Tercer Mundo y por su teología del pluralismo religioso.

BIOGRAFÍA.

José María Vigil estudió Teología en Salamanca y Roma, y Psicología en Salamanca, Madrid y Managua. Pertenece a la congregación de los misioneros claretianos y fue ordenado sacerdote en 1971. Es una de las principales figuras de los Servicios Koinonía en Internet y coordina e impulsa cada año la edición de la "Agenda Latinoamericana Mundial".

En 2008 la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española emitió una Nota sobre algunos aspectos de su libro sobre la Teología del pluralismo religioso en la que advierte la "gravedad de los errores" en él contenidos. Cae en "incorrectos presupuestos metodológicos" que "llevan a afirmaciones incompatibles con la fe de la Iglesia Católica" que tienen como fondo "la negación de la verdad sobre Cristo, el Hijo de Dios encarnado, y de la originalidad del cristianismo". La obra, de 2005, contiene según la CEE "valoraciones históricas injustificadas y marcadas por una ideología dialéctica".


OBRA.

La opción por los pobres (presencia teológica 64), Santander: Sal Terrae 1991
¿Qué queda de la opción por los pobres?, en: Christus 58 (1993) 6 [667], 7-19 y en: RELaT 6
La opción por los pobres. Evaluación crítica, en: RELaT 112;
¿Cambio de paradigma en la Teología de la Liberación?, en: RELaT 177
Teología del pluralismo religioso. Curso sistemático de Teología Popular, Ediciones El Almendro, Córdoba 2005
Junto con Pedro Casaldáliga: Espiritualidad de la liberación, Guatemala; Managua: Lascasiana 1993
Bajar de la cruz a los pobres: cristología de la liberación (organizador), Panama 2007. ISBN: 978-9962-00-209-3.

Jacques Dupuis


Jacques Dupuis fue un belga jesuita sacerdote.

CARRERA.

Jacques Dupuis se convirtió en un jesuita en 1941. Después de la formación religiosa y académica a principios de Bélgica se fue a la India en 1948. Colegiado de la Escuela Xavier , Calcuta , le hizo descubrir el hinduismo a través de la forma en que forma la personalidad de los estudiantes que se le encomiendan. Este fue un descubrimiento - la variedad de religiones -, y el comienzo de una búsqueda permanente: "se auto revelación de Dios necesariamente pasar por todos a través de la persona de Jesucristo ? "

Después de ser ordenado sacerdote en Kurseong , la India se doctoró en Teología en la Universidad Gregoriana en Roma sobre la antropología religiosa de Orígenes de Alejandría . Fue asignado para enseñar Dogmática Teología en la jesuita Facultad de Teología de Kurseong (más tarde trasladado a Delhi, y renombrada ' Vidyajyoti Colegio de Teología »).

Director de la revista 'Journal of Padre Reflexión Teológica' Dupuis fue también asesor de la Conferencia de Obispos Católicos de la India. Además de numerosos artículos sobre temas e inter-religiosa teológica, que publicó en 1973 (con Josef Neuner) una colección de documentos de la Iglesia, «La fe cristiana ', que entró en siete ediciones más de 20 años: un [invaluable necesita cita ] instrumento de Teología de aprendizaje para las generaciones de estudiantes de catolicismo .

En 1984, después de 36 años en la India, Dupuis fue llamado a enseñar "Teología y las religiones no cristianas" en la Universidad Gregoriana de Roma. Un libro de Jesús-Cristo à la rencontre des religions (1989) fue bien recibido y rápidamente traducido al italiano, Inglés y Español. Fue nombrado director de la revista y consultor Gregoriana nombrado en el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso.

EN VIRTUD DE LA INVESTIGACIÓN.

En 2001, su libro Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso llevó a Dupuis siendo investigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe , un organismo del Vaticano . Las ambigüedades se observaron entre su llamada "teología cristiana del pluralismo religioso" y lo que la congregación visto como la enseñanza del Concilio Vaticano Segundo y conciliar las papas y conciliar con los puestos.

Dupuis se le dijo que aclare su posición en relación con ese documento, pero nunca fue disciplinado. Por otra parte, las futuras ediciones de su libro tenía que incluir una copia del oficio de la Santa Sede "Notificación", que indica las áreas en que la FCD sentía que su trabajo estaba claro. Existe un acuerdo general entre sus amigos y colegas que "la terrible experiencia que atravesó con la FDA había causado estragos en su salud física y mental. En la notificación, el cardenal Joseph Ratzinger (luego Papa Benedicto XVI), declaró: "Es consistente con la doctrina católica para sostener que las semillas de la verdad y la bondad que hay en otras religiones son una cierta participación en las verdades contenidas en la revelación de o en Jesús Cristo. Sin embargo, es erróneo sostener que los de verdad y bondad, o algunos de ellos, no derivan en última instancia de la fuente-la mediación de Jesucristo. "

CRISTOLOGÍA.

Muchos teólogos defienden una cristología que se basa expresamente en la Trinidad y una comprensión de las relaciones interpersonales entre el Padre y el Hijo, y entre el Hijo y el Espíritu Santo. En Jacques Dupuis Who Do You Say I am?, Sostiene que, en la persona de Jesucristo, podemos distinguir entre sus dos naturalezas, humana y divina, y por lo tanto entre las operaciones de su naturaleza divina increada y su creación finita la naturaleza humana.

Con el fin de la frase correctamente la relación entre Jesucristo y el Padre, Dupuis utiliza diferentes términos para describir los aspectos de la divina de Cristo y la naturaleza humana. En lugar de "absoluta" y "definitiva", Dupuis habla en términos de "constitutivo" y "universal". De esta manera, Dupuis intenta llevar la discusión fuera de la negociación de los absolutos.

"En primer lugar, nuestro conocimiento de Dios no es absoluta ni definitiva, sino que es necesariamente limitado. En segundo lugar, el absoluto Salvador es el Padre, que es la fuente última del Señor resucitado y de toda la realidad. Por lo tanto, la unicidad y la universalidad de Cristo el Salvador son "constitutivas". Como hijo de Dios encarnado, Jesús es el centro de la historia y la clave de toda la procesión de la salvación, y su resurrección confiere un significado universal en su existencia humana. En este sentido, es "constitutiva" de la salvación universal. "[ citar esta cita ]

Dupuis hace hincapié en que la singularidad constitutiva de Jesús como Salvador universal se apoya en su identidad personal como el Hijo de Dios.

Sin embargo, en 2001 el Papa Juan Pablo II reconoció los "Dupuis pionero trabajo sobre el significado de otras religiones en" el plan de Dios de la salvación de la humanidad ".

Jacques Dupuis murió pocos días después de celebrar 50 años de sacerdocio, en Roma, en el 2004 28 de diciembre.

BIBLIOGRAFÍA.

La fe cristiana, Nueva York House Alba (1973) ISBN 0 8189 0453 4 .
Jesus-Christ at the encounter of World Religions (1991). Jesucristo en el encuentro de religiones del mundo (1991).
Who do you say I am ? ¿A quién decís que soy yo? Introduction to Christology (1994). Introducción a la cristología (1994).
Towards a Christian Theology of Religious Pluralism (1997). Hacia una teología cristiana del pluralismo religioso (1997).
KENDALL Daniel, O'COLLINS Gerald (eds), In many and diverse ways: In Honor of Jacques Dupuis (2003). KENDALL Daniel, O'Collins Gerald (eds), las diversas maneras y muchos: en honor de Jacques Dupuis (2003). This book contains a complete bibliography of articles and books of Dupuis. Este libro contiene una bibliografía completa de artículos y libros de Dupuis.

TISSA BALASURIYA.


Tissa Balasuriya (1924 -) es uno de Sri Lanka Católica Romana sacerdote y teólogo .

LABOR TEOLÓGICA.

En 1971 fundó la Balasuriya Centro para la Sociedad y Religión, cuatro años más tarde fundó la Asociación Ecuménica de Teólogos del Tercer Mundo. En 1990, publicó el libro Balasuriya María y la liberación humana. En 1994, los obispos de Sri Lanka advirtió de que el libro incluye contenido herético porque tergiversó la doctrina del pecado original y arrojan serias dudas sobre la divinidad de Cristo. Balasuriya presentó una defensa teológica de 55 páginas a la Congregación para la Doctrina de la Fe, que lo rechazaron.

INVESTIGACIÓN DOCTRINAL.

En mayo de 1996, la Congregación exigió que firmara una profesión de fe, al parecer escrita exclusivamente para él, afirmando que iba a "cumplir con la sumisión religiosa de la voluntad y el intelecto a las enseñanzas del Romano Pontífice," aunque esas enseñanzas no proclama como definitiva .

EXCUMINIÓN.

Balasuriya respondió mediante la firma de una profesión diferente de la fe compuesta por el Papa Pablo VI , y añadió una advertencia que él era la firma del mismo "en el contexto del desarrollo teológico y práctico de la iglesia desde el Concilio Vaticano II y la libertad y responsabilidad de los cristianos y los investigadores teológicos bajo el derecho canónico. "El cardenal Joseph Ratzinger declaró que la advertencia hizo la profesión" defectuoso ". Balasuriya apeló directamente al Papa, pero fue excomulgado el 2 de enero de 1997, con la aprobación del Papa.

Balasuriya entonces un recurso ante la Signatura Apostólica, pero le dijeron que su caso no podía seguir adelante. Posteriormente, acordó la inclusión de la advertencia de su profesión de fe, y después de la publicidad internacional y seis intensos días de negociaciones, la excomunión fue revocada en enero de 1998. Aunque Balasuriya no admitir el error doctrinal, sí reconoció "la" imagen de error, y convino en presentar todos los escritos futuro a sus obispos para el imprimatur.

Joan Chittister


Joan D. Chittister (nacida el 26 de abril de 1936) es una monja benedictina estadounidense, periodista y escritora.

La hermana Joan estudió en la Universidad de Notre Dame y obtuvo su doctorado en la Universidad de Pennsylvania especializándose en teoría de la comunicación. Durante un año fue profesora invitada en la Universidad de Cambridge (Inglaterra).

Es autora de 35 libros sobre vida religiosa, espiritualidad y teología cristiana y es considerada uno de los referentes internacionales en temas como la mujer en la Iglesia Católica, la opción por los pobres, la paz, la justicia y, en general, los temas candentes de la Iglesia y sociedad contemporánea.

Ha sido galardonada en siete ocasiones con el Catholic Press Association Award.

Actualmente escribe una columna diaria en la web del National Catholic Reporter, titulada From Where I Stand [1].

Pertenece a la comunidad benedictina de Erie, en Pennsylvania, Estados Unidos, donde ha servido como priora durante 12 años. Es también la fundadora y actual directora ejecutiva de Benetvision [www.benetvision.org], un centro de recursos e investigación para la espiritualidad contemporánea radicado también en Erie. Pertenece a Global Peace Initiative of Women, organización auspicidada por la ONU para formar mujeres líderes en los campos de la fe y la paz, especialmente en Oriente Medio.

Ha recibido once doctorados honoríficos y numerosos galardones, incluyendo el de la revista US Catholic por promover las causa de las mujeres en la Iglesia, el premio Thomas Merton en 2001, el galardón a alumnos distinguidos de la Universidad del Estado de Pennsylvania, y el premio Thomas Dooley de la asociación de alumnos de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos).

BIBLIOGRAFÍA.

Joan D. Chittister, El fuego en estas cenizas : espiritualidad de la vida religiosa hoy, Sal Terrae , 1998 ISBN 84-293-1279-X
Joan D. Chittister, En busca de la fe, Sal Terrae, 2000 ISBN 84-293-1362-1
Joan D. Chittister, La vida iluminada : sabiduría monástica para buscadores de la luz, Sal Terrae , 2001 ISBN 84-293-1396-6
Joan D. Chittister, El Evangelio, día a día : meditaciones para cada día del año, Sal Terrae , 2001 ISBN 84-293-1422-9
Joan D. Chittister, Odres nuevos : antología de una visión espiritual, Sal Terrae , 2003 ISBN 84-293-1499-7
Joan D. Chittister, La regla de San Benito : vocación de eternidad, Sal Terrae , 2003 ISBN 84-293-1516-0
Joan D. Chittister, Doce momentos en la vida de toda mujer : la historia de Rut hoy, Sígueme, 2004 ISBN 84-301-1520-X
Joan D. Chittister, Doce pasos hacia la libertad interior : retorno a la humildad, Sal Terrae, 2004 ISBN 84-293-1578-0
Joan D. Chittister, Escuchar con el corazón : momentos sagrados de la vida diaria, Sal Terrae , 2005 ISBN 84-293-1601-9
Joan D. Chittister, Ser mujer en la Iglesia : memorias espirituales, Sal Terrae , 2006 ISBN 84-293-1641-8
Joan D. Chittister, Tal como éramos : una historia de cambio y renovación, Publicaciones Claretianas , 2006 ISBN 84-7966-298-0

TERESA BERGER.


Me complace anunciar el nombramiento del Dr. Teresa Berger as Professor of Liturgical Studies at the Yale Institute of Sacred Music and Yale Divinity School, beginning January, 2007. Teresa Berger, profesor de Estudios Litúrgicos en el Instituto de Música Sacra de Yale y la Escuela de Divinidad de Yale, a partir de enero de 2007. She is a renowned scholar with great range and a dedicated and beloved teacher. Ella es un erudito de renombre con gran variedad y un dedicado y querido maestro. Since 1985, she has been on the theology faculty of Duke Divinity School. Desde 1985, ha estado en la Facultad de Teología de Duke Divinity School.

Teresa Berger holds doctorates in both dogmatic theology and in liturgical studies. Teresa Berger tiene doctorados en teología dogmática y en estudios litúrgicos. Berger grew up in post-World-War II Germany and studied at St. John's College, Nottingham, and the Universities of Mainz, Heidelberg, Muenster, and Geneva. Berger se crió en la post-Segunda Guerra Mundial-Alemania y estudió en el Colegio San Juan, Nottingham, y las universidades de Maguncia, Heidelberg, Münster, y en Ginebra. Her scholarly interests lie at the intersection of liturgical studies, gender theory, theology, and cultural studies. Berger has written extensively on liturgy and women's lives. Sus intereses académicos se encuentran en la intersección de estudios litúrgicos, la teoría de género, la teología y los estudios culturales. Berger ha escrito extensamente sobre la liturgia y la vida de las mujeres. Her recent publications include Women's Ways of Worship: Gender Analysis and Liturgical History (1999), Dissident Daughters: Feminist Liturgies in Global Context (2001), and Fragments of Real Presence (2005). Sus publicaciones más recientes incluyen Maneras de Culto de la Mujer: Análisis de Género e Historia Litúrgica (1999), Hijas Disidente: Liturgias feminista en el contexto mundial (2001) y Fragmentos de la Presencia Real (2005). The latter received two Catholic Press Awards in 2006. Este último recibió dos Premios de la Prensa Católica en 2006. Berger has also published monographs on the hymns of Charles Wesley, on the 19th-century Anglo-Catholic revival, and on ecumenical readings of the Scriptures. Berger también ha publicado monografías sobre los himnos de Charles Wesley, en el renacimiento católico del siglo anglo 19, y en las lecturas del ecuménico de las Escrituras. In the spring of 2006, she co-edited an issue of the subaltern web dossier Worlds & Knowledges Otherwise, entitled The Poetics of the Sacred and the Politics of Scholarship. En la primavera de 2006, fue co-editado un número de la web expediente mundos subalternos y Conocimientos De lo contrario, titulado La poética de lo sagrado y la política de becas.

Berger is passionate about teaching, including its cross-cultural dimensions; she has been a Visiting Professor at the Universities of Mainz, Muenster, Berlin, and Uppsala. Berger es un apasionado de la enseñanza, incluidas sus dimensiones culturales-cruz, que ha sido profesor visitante en las Universidades de Mainz, Münster, Berlín y Uppsala.

In 2003, Teresa Berger received the distinguished Herbert Haag Prize for Freedom in the Church. En 2003, Teresa Berger recibió el distinguido Herbert Haag Premio a la Libertad en la Iglesia.

Berger's scholarly work currently focuses on an editorial project designed to bring to light the many ways in which gender has shaped what comes to be known as "liturgical tradition." erudita obra Berger se centra actualmente en un proyecto editorial destinado a sacar a la luz las muchas maneras en que el género ha dado forma a lo que viene a ser conocido como "la tradición litúrgica."

Berger is also completing a collection of prayers, meditations, stories and songs entitled Ocean Psalms, and is co-producing, with FireStream Media, a documentary video of liturgies in women's hands. Berger también está completando una colección de oraciones, meditaciones, cuentos y canciones titulado Salmos Océano, y es co-productor, con FireStream medios de comunicación, un video documental de las liturgias en las manos de las mujeres.

Teresa Berger is part of Immaculate Conception Catholic Church in Durham, NC Teresa Berger es parte de la Inmaculada Concepción Iglesia Católica en Durham, Carolina del Norte

We are overjoyed that Prof. Berger will join our distinguished faculty of Prof. Fassler, Garrigan and Spinks and look forward to the contribution she will make to the Institute and Divinity School communities. Estamos muy contentos que el Prof. Berger se unan a nuestros distinguidos profesores del Prof. Fassler, Garrigan y Spinks y esperamos con interés la contribución que aportará al Instituto y la Escuela de Divinidad de las comunidades. Please join me in welcoming her to Yale University Por favor acompáñenme en darle la bienvenida a la Universidad de Yale

IVONE GEBARA


La brasileña Ivone Gebara cree fehacientemente que los gobiernos de la región deben despenalizar el aborto, porque "el dolor de los principios es abstracto, pero el dolor de la mujer que no quiere y no puede dejar que se desarrolle su embarazo es un dolor concreto, es un dolor que se siente en la piel".

El pensamiento no resultaría extraño en una feminista, si no fuera porque Ivone Gebara también es monja. Religiosa de la congregación Hermanas de Nuestra Señora y doctora en Filosofía y Ciencias Religiosas, sus pensamientos escandalizaron en 1994 a las jerarquías del Vaticano, que la conminaron a un silencio de dos años y la trasladaron a Bruselas (Bélgica) con la esperanza de acallar su rebeldía.

Gebara acató la orden y aprovechó el tiempo para trabajar sobre nuevos libros que posteriormente le permitieron continuar esparciendo sus ideas nacidas del conocimiento de las mujeres pobres de su pueblo. Este es el texto y entrevista de Ana María Viera, de La República de las Mujeres.

"Hablas como un hombre -le dijo una mujer pobre de la vecindad hace algunos años a Ivone Gebara-, hablas sobre política y economía y no tomas en cuenta nuestros problemas, lo difícil que es llegar con la comida hasta el viernes porque nuestros compañeros cobran los sábados y a veces no hay para comer".

Fue entonces cuando Gebara resolvió "hablar como mujer" y a partir de allí publicó obras como Teología a ritmo de mujer, Intuiciones ecofeministas, Ecofeminismo y liberación, Rompiendo el silencio, Mujeres en la experiencia de muerte y salvación y Las aguas de mi pozo. Reflexiones sobre experiencias de libertad, ensayo que acaba de ser editado en Uruguay.

Aunque las críticas desde su iglesia continúan, ella se niega a renunciar a su carácter de religiosa porque "ellos no tienen derecho a mi elección. Yo elegí entrar en una congregación religiosa y ellos no tienen derecho a sacarme".

Las aguas de mi pozo refiere concretamente a la libertad. ¿Qué es para usted la libertad?

Ivone Gebara: Generalmente, cuando se habla de libertad se limita el tema a una experiencia social, pero cuando se pregunta a la gente directamente por sus propias experiencias no saben qué responder. La libertad aparece como un valor grandioso, público, pero alejado de lo cotidiano.

En mi caso, para ser libre yo tuve que comenzar por negar el sueño que mi mamá tuvo para mí, que era casarme con un hombre de origen sirio libanés, preferentemente de primera generación, igual que yo. Mi libertad comienza en forma fundamental con el conflicto con la figura materna y después con la paterna. También influyeron en mí las historias contadas por una empleada que había en mi casa paterna desde que nací. Ella era nieta de esclavos y fue de sus labios que escuché por primera vez la palabra libertad. Años después, ya joven profesora de Filosofía, inicié una amistad con una profesora de Química que luchaba contra la dictadura militar y me enseñó otra cara de la libertad. Ella estuvo presa y murió luchando por esa libertad.

Vivir en transgresión

¿No hay una contradicción entre la búsqueda de la libertad y la decisión de ingresar en una institución religiosa, con todas las limitaciones que ello supone?

Ivone Gebara: Cuando me preguntan por qué me hice monja, respondo que fue para buscar mi libertad, aunque parezca contradictorio. Yo terminé la universidad en diciembre de 1966, en plena dictadura militar en Brasil, y en febrero de 1967 entré en mi congregación.

Ya cuando decidí estudiar Filosofía fui transgresora, porque mi familia no quería que estudiara. No había dinero para pagar la universidad y yo decidí trabajar para poder estudiar. Mis padres decían que si trabajaba, los muchachos ricos no iban a acercarse y perdería mi oportunidad de casarme "bien"; creían que me convenía estudiar decoración. Elegí trabajar y estudiando me convertí en líder estudiantil. Era presidenta del Centro de Filosofía y así tomé contacto con las religiosas de la universidad, que iban a los barrios a trabajar con los pobres. Así me fui sintiendo atraída por un modelo de mujer intelectual, comprometida con los pobres y opuesta a la dictadura militar. Yo no pensaba en los límites de la institución religiosa ni en los curas. Lo único que pensaba era que quería vivir como estas mujeres, en forma muy distinta a lo que parecía ser mi destino.

¿Qué ocurrió cuando se encontró con esa otra Iglesia, la de los límites y el patriarcado?

Ivone Gebara: Con esa Iglesia no me encontré hasta los años ochenta, cuando hice mis primeras incursiones en el feminismo. Yo viví feliz durante todos esos años, contenta porque tenía un espacio pequeñito entre una elite de varones de la Iglesia.

La caída del caballo

¿Cómo se da ese pasaje al feminismo sin abandonar la religión?

Ivone Gebara: En 1979 empecé a leer cosas de las feministas y me caí del caballo. Esto me abrió los ojos y comencé a ver a las mujeres pobres con quienes trabajaba, su sumisión y su desprecio por su propio cuerpo, siempre relegadas para el final, después del marido y los hijos y la casa. Y junto con eso me di cuenta que yo hacía lo mismo, poniendo en primer lugar la congregación, la Iglesia, los padres. Ahí empecé a hablar de otros problemas, introduciendo los temas de las mujeres cada vez que se hablaba de determinadas luchas, de la búsqueda de justicia. El mío comenzó siendo un feminismo medio tímido, limitado a cuestiones religiosas, pero dentro de la Iglesia no creen que sea tímida.

Al volcarse al feminismo, ¿no pensó en dejar la Iglesia?

Ivone Gebara: No, porque para mí ser feminista significa plantear una lucha social para ser reconocida dentro de la Iglesia como ciudadana. Yo nunca busqué conciliar ambas cosas, sino que dentro de la Iglesia se abriera un espacio de igualdad de derechos. Cuando decidí no ser una teóloga de conciliación, la Iglesia Católica me castigó enviándome a Bélgica. Yo lo acepté, pero lo interpreté no como una obediencia sino al contrario. Ellos no tienen derecho a mi elección. Yo elegí entrar en una congregación religiosa y ellos no tienen derecho a sacarme.

De terca, me quedé. Hice lo que quisieron en forma aparente, pero en realidad hice lo que yo quise. En ese tiempo publiqué un libro, mi tesis sobre ciencias religiosas. Y obtuve el título de Doctora en Ciencias Religiosas con la máxima calificación, otorgado por la misma institución que me condenó. Esto muestra la contradicción interna de la institución.

Catolicismo periférico

Luego de los dos años en Europa, usted siguió manteniendo sus opiniones. ¿Cómo sigue ese conflicto con la Iglesia?

Ivone Gebara: Ahora el conflicto ya no es abierto, pero intentan ignorarme o decir que lo que yo hago no es teología católica sino filosofía de la religión. Esto me hace reír porque me parecen estúpidos. Su manera de decir las cosas es tan sin fundamento, tan distante de las preocupaciones reales de los cuerpos masculinos y femeninos, que me hacen reír.

¿A qué atribuye este distanciamiento de la Iglesia Católica de las "preocupaciones reales"? ¿Es esa la razón de la pérdida de seguidores que viene padeciendo?

Ivone Gebara: El catolicismo actual en América Latina no es más el de los contenidos dogmáticos. Ni siquiera quienes se dicen católicos están de acuerdo con los dogmas. La gente se inclina más hacia ese catolicismo de religión, más festivo y de cantos. La Iglesia Católica va dando paso a un catolicismo más pentecostal, que brinda a la gente una seguridad más sicológica. En esto influyó también la globalización, que llevó a un catolicismo más mediático, que no invita a la gente a pensar.

Yo represento un cristianismo absolutamente minoritario, que no tiene nada que ver con ese catolicismo de espectáculo que desgraciadamente se está imponiendo. Entonces los obispos y sacerdotes pueden seguir hablando y enseñar los mismos dogmas de siempre, pero la verdad es que termina siendo una acción periférica, porque la gran masa popular ni siquiera entiende de qué se habla y solo lee la Biblia para sacar alguna orientación moral, pero nada más.

En clave feminista

¿Cómo ha influido su relación con las mujeres pobres en su cambio de visión
respecto a la Iglesia y el feminismo?

Ivone Gebara: Yo vivo en un barrio popular fuera de Recife y las mujeres de estos barrios han sido decisivas para mí. Mi primera caída del caballo fue cuando una mujer pobre me dijo que usaba un lenguaje masculino. Eso me dejó enferma, porque yo me creía muy femenina. Me reunía con un grupo de obreros en su casa, para tratar la problemática de los pobres y creía que abarcaba a todos, pero ella me dijo que yo nunca hablaba de la lucha de las mujeres para garantizar la comida. "Tu nunca dices que el viernes es el peor día de la semana para nosotras porque nuestros maridos cobran el sábado y el viernes no hay para comer. Nunca hablas de la problemática sexual ni de lo que sufrimos nosotras", me dijo.

Hasta ese momento yo nunca me había preocupado por la problemática sexual y por la realidad de las dificultades que implica la falta de control reproductivo. Hasta ese momento mi sexualidad estaba en una nube, sabía que existía, pero nunca se me habría ocurrido leer la realidad económica, social y política desde la clave de la sexualidad de las mujeres pobres. Ellas me despertaron. Fue entonces cuando descubrí que las mujeres no tienen elección en los procesos demográficos. Tienen que sufrir la manipulación de las políticas poblacionales desde la esclavitud, con el rol reproductor de las esclavas, que debían dar placer y mano de obra a los amos. Se puede hacer la historia de un país desde la vida sexual de las mujeres.

De principios abstractos y dolores concretos

El aborto ¿debe ser una decisión de la mujer o deben pesar más los principios planteados por la Iglesia Católica?

Ivone Gebara: El aborto no puede ser analizado en forma aislada, como un hecho abstracto y separado de las circunstancias que llevan al mismo. No se puede ignorar que la sociedad globalizadora actual crece en exclusión y cada día hay más pobres. Es verdad que el aborto es un problema. Como principio, yo estoy en contra de que se mate la vida, pero también se está matando la vida con estos sistemas excluyentes. Por eso no se puede hablar del aborto en forma aislada, solo desde el punto de vista religioso o económico. Hay que ver el contexto, porque es una decisión muy personal. La mujer no está obligada a abortar o no, pero debe tener derecho a decidir. La sociedad excluyente niega ese derecho a las mujeres pobres, desde el momento que les niega el derecho a una educación sexual.

Entonces, si no hay condiciones de vida digna para la población, no se pueden criticar las actitudes como si fueran hechos aislados. Si una niña de 15 años dice que no puede tener a su hijo, la sociedad no tiene derecho a señalarla como culpable, porque antes del embarazo la responsabilidad social no fue cumplida. Por eso estoy a favor de la despenalización del aborto, pero acompañada por una educación sexual. Yo creo que los Estados deben discriminalizarlo y dar condiciones a las mujeres que necesitan abortar por su propia elección, para que puedan hacerlo en el menor tiempo posible.

Es muy fea la actitud de algunos movimientos que se autodenominan "Por la Vida" y toman el tema desde un principio abstracto, sin tener en cuenta el dolor concreto. Yo los principios los respeto, pero cuando el hecho ya está cometido, ¿qué hay que hacer? En mi opinión, hay que salvar la vida que ya está constituida, que es la de esta mujer en problemas. El dolor de los principios es abstracto, pero el dolor de la mujer que no quiere y no puede dejar que se desarrolle su embarazo es un dolor concreto, es un dolor que se siente en la piel. Entonces, hay un proceso amplio de educación que hay que atender, pero también hay problemas inmediatos que deben ser contemplados con la justicia del corazón.